Cómo comparar dos recetas con el mismo café

Al elegir entre dos recetas encontradas en internet, define primero el uso que buscas: ¿café solo por la mañana o con leche durante el desayuno? Utiliza el mismo paquete de café y llama A y B a las recetas. El objetivo es valorar cómo encaja cada receta completa en tu rutina, sin intentar explicar el efecto de cada variable.
Anota por separado la dosis de café seco, el agua añadida, el ajuste de molienda y los pasos de vertido de cada receta. La receta V60 de una taza de James Hoffmann publicada por Hario utiliza 15 gramos de café y 250 gramos de agua; es un ejemplo documentado de partida, no una proporción ideal para cualquier café. Registra también la otra receta completa. No confundas el agua añadida con el peso de la bebida obtenida.
Utiliza el mismo equipo y la misma agua, conservando las diferencias que exige cada receta. Si te saltas un paso de vertido, anótalo en vez de corregirlo sin dejar constancia. Cuando cambian varios pasos, no puedes atribuir tu preferencia únicamente a la molienda o a la proporción: estás comparando dos preparaciones completas.
Si es posible, pide a otra persona que codifique las tazas y revele las recetas después de probarlas. Alterna pequeños sorbos a temperaturas similares y describe brevemente el dulzor percibido, el amargor, la sensación en boca y tu preferencia general. Por ejemplo, 'A tiene más cuerpo; B me resulta más agradable en el desayuno' aporta más información que una puntuación sin explicación.
En otra prueba, invierte el orden de preparación y de cata. Si se repite la preferencia, puedes elegir esa receta para el día a día; si la diferencia no es clara, también es razonable escoger la más fácil de preparar. Anota el esfuerzo necesario junto a la receta. Consulta la guía de preparación de Kimor para recordar los pasos básicos.

